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OHMYCHERRY PUBLICACIÓN 1424 - El espectador completa lo que falta, interpreta lo que no está dicho. Esa apertura genera una conexión más activa, menos pasiva. La obra no se impone, dialoga.

La estética de lo imperfecto y su atractivo silencioso Durante mucho tiempo se nos enseñó a buscar la perfección: líneas limpias, finales cerrados, resultados impecables. Sin embargo, existe una belleza persistente en lo imperfecto, una que no grita, pero permanece. Esa estética, a menudo pasada por alto, conecta con algo profundamente humano. Lo imperfecto transmite verdad. Un objeto desgastado, una voz que se quiebra, una obra inacabada revelan proceso, tiempo y experiencia. No intentan ocultar sus fallas; las integran. En un mundo saturado de filtros y correcciones, estas imperfecciones funcionan como puntos de anclaje a lo real. En el arte, lo imperfecto invita a la participación. El espectador completa lo que falta, interpreta lo que no está dicho. Esa apertura genera una conexión más activa, menos pasiva. La obra no se impone, dialoga. También hay una dimensión emocional. La imperfección ofrece consuelo, porque nos recuerda que no todo tiene que estar resuelto para tener valo...

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El miedo a empezar de nuevo

Empezar de nuevo no es solo cambiar de lugar, de trabajo o de persona. Empezar de nuevo es aceptar que lo anterior ya no va a volver. Y eso, aunque sea necesario, duele.

Porque a veces uno no se queda en lo que lo lastima por amor… se queda por miedo a la incertidumbre. A no saber qué viene. A sentir que está tirando años a la basura. A reconocer que se equivocó.

Empezar de nuevo se siente como admitir derrota, cuando en realidad es un acto de valentía brutal.

Da miedo porque el comienzo siempre es incómodo. Es torpe. Es solitario. Es preguntarte “¿y si no puedo?” y aun así levantarte. Es volver a presentarte al mundo con heridas que todavía están frescas. Es reconstruirte mientras nadie aplaude.

Pero también tiene algo poderoso: el inicio no tiene historia.

No tiene traumas acumulados. No tiene discusiones repetidas. No tiene resentimientos guardados en la garganta. Es una página limpia. Y aunque al principio se sienta vacía, también se siente ligera.

Lo difícil es confiar en ti mismo otra vez.

Confiar en que puedes crear algo distinto. Que no necesitas quedarte en el mismo ciclo solo porque ya lo conoces. Que tu vida no se acabó porque algo terminó.

A veces lo más valiente no es seguir.

A veces lo más valiente es decir: “ya no quiero esta historia”…

y escribir otra, aunque te tiemble la mano.