Entrada destacada

000148

  La estética de lo imperfecto y su atractivo silencioso Durante mucho tiempo se nos enseñó a buscar la perfección: líneas limpias, finales cerrados, resultados impecables. Sin embargo, existe una belleza persistente en lo imperfecto, una que no grita, pero permanece. Esa estética, a menudo pasada por alto, conecta con algo profundamente humano. Lo imperfecto transmite verdad. Un objeto desgastado, una voz que se quiebra, una obra inacabada revelan proceso, tiempo y experiencia. No intentan ocultar sus fallas; las integran. En un mundo saturado de filtros y correcciones, estas imperfecciones funcionan como puntos de anclaje a lo real. En el arte, lo imperfecto invita a la participación. El espectador completa lo que falta, interpreta lo que no está dicho. Esa apertura genera una conexión más activa, menos pasiva. La obra no se impone, dialoga. También hay una dimensión emocional. La imperfección ofrece consuelo, porque nos recuerda que no todo tiene que estar resuelto par...

000101




 


Las versiones que dejamos atrás

A lo largo de la vida vamos dejando versiones de nosotros mismos en distintos lugares. La persona que fuimos con ciertos amigos, en una ciudad específica, en una etapa que ya no existe. No desaparecen del todo, pero dejan de ser quienes somos hoy.

A veces miramos atrás con vergüenza o nostalgia. Pensamos en decisiones que hoy no tomaríamos, palabras que diríamos distinto. Pero cada versión pasada hizo lo que pudo con lo que sabía en ese momento. Juzgarla con los ojos de ahora no es justo.

Crecer implica despedirse. De hábitos, de sueños que cambiaron, de identidades que ya no encajan. No como una pérdida amarga, sino como una transición natural. Nada se borra: todo suma.

Honrar lo que fuimos es permitirnos seguir siendo. Sin quedarnos atrapados en el “antes”, sin negar lo que hoy somos.

Tal vez no se trata de volver a esas versiones, sino de agradecerles el camino recorrido y seguir adelante un poco más livianos.