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Dos años de “Die With A Smile”: la colaboración de Lady Gaga y Bruno Mars que terminó convirtiéndose en un fenómeno

 Hace exactamente dos años, Lady Gaga y Bruno Mars unieron sus voces para lanzar “Die With A Smile” , una colaboración que llegó casi sin previo aviso y que rápidamente dejó de sentirse como un simple encuentro entre dos grandes estrellas. Publicada el 16 de agosto de 2024 , la canción terminó convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de las carreras de ambos artistas y en uno de esos temas que parecieron crecer todavía más con el paso de los meses. Desde el comienzo había algo especial en la combinación. Gaga y Bruno pertenecen a universos musicales diferentes, pero comparten una característica fundamental: ambos pueden construir una interpretación alrededor de sus voces sin necesitar demasiados elementos adicionales. “Die With A Smile” aprovechó precisamente eso, presentándose como una balada con influencias de soft rock y soul, alejada de buena parte de las tendencias que dominaban el pop en aquel momento. El resultado fue inmediato, aunque su historia en las listas terminó si...

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El arte de desaparecer un rato

No siempre irse es huir. A veces desaparecer un rato es una forma de volver a uno mismo. Apagar el teléfono, dejar de responder, caminar sin rumbo o simplemente quedarse quieto mirando el techo. No por drama, no por castigo, sino por necesidad.

Vivimos disponibles todo el tiempo. Opinamos, reaccionamos, explicamos. Y en ese ruido constante, lo propio se diluye. Desaparecer un poco es recuperar el volumen interno, escuchar qué sigue ahí cuando nadie está mirando.

Hay una culpa rara asociada a esto, como si descansar de los demás fuera un acto egoísta. Pero nadie puede sostener presencia infinita sin romperse. El silencio también es cuidado, el espacio también es amor, incluso hacia quienes no entienden esa pausa.

Cuando uno vuelve después de desaparecer un rato, vuelve distinto. Más claro, más liviano, menos reactivo. No porque todo se haya resuelto, sino porque ya no pesa igual.

Quizás no se trate de irse para siempre, sino de aprender a ausentarse sin miedo. Porque a veces, la mejor manera de quedarse es saber cuándo desaparecer.