Entrada destacada

000148

  La estética de lo imperfecto y su atractivo silencioso Durante mucho tiempo se nos enseñó a buscar la perfección: líneas limpias, finales cerrados, resultados impecables. Sin embargo, existe una belleza persistente en lo imperfecto, una que no grita, pero permanece. Esa estética, a menudo pasada por alto, conecta con algo profundamente humano. Lo imperfecto transmite verdad. Un objeto desgastado, una voz que se quiebra, una obra inacabada revelan proceso, tiempo y experiencia. No intentan ocultar sus fallas; las integran. En un mundo saturado de filtros y correcciones, estas imperfecciones funcionan como puntos de anclaje a lo real. En el arte, lo imperfecto invita a la participación. El espectador completa lo que falta, interpreta lo que no está dicho. Esa apertura genera una conexión más activa, menos pasiva. La obra no se impone, dialoga. También hay una dimensión emocional. La imperfección ofrece consuelo, porque nos recuerda que no todo tiene que estar resuelto par...

‘Still Hungry?’: Deseo, Poder y Obsesión en el Nuevo Horror Psicológico Protagonizado por Zane Phillips y Andrew Matarazzo

 


El cine de terror psicológico sigue encontrando nuevas formas de incomodar, y Still Hungry?, el nuevo cortometraje de Zachary Solomon, promete hacerlo explorando uno de los escenarios más contemporáneos posibles: el mundo de los influencers. Con Zane Phillips y Andrew Matarazzo como protagonistas, la producción se adentra en una historia donde la masculinidad tóxica, el deseo reprimido y la pérdida de control se entrelazan hasta volverse peligrosamente reales.

La trama sigue a Sydney, un influencer fitness de imagen dominante y personalidad agresiva, cuya identidad está construida alrededor del control, la perfección física y la validación constante. Su aparente seguridad comienza a resquebrajarse cuando desarrolla una obsesión con otro creador, una figura caótica que desafía todo aquello que Sydney intenta proyectar. Lo que comienza como fascinación se transforma rápidamente en una espiral de deseo, competencia y desestabilización emocional.

Still Hungry? utiliza el horror no como un recurso explícito, sino como una tensión creciente que nace de lo psicológico. El cortometraje parece cuestionar cómo las dinámicas de poder, la performatividad masculina y la necesidad de aprobación digital pueden convertirse en algo monstruoso. La colisión entre imagen pública y pulsiones privadas es el verdadero núcleo del terror.

La elección de Phillips y Matarazzo refuerza esta dualidad, aportando capas de intensidad y ambigüedad emocional a la historia. Más que asustar, Still Hungry? busca inquietar, obligando al espectador a enfrentarse a los límites entre deseo, identidad y control en una era donde todo se observa, se consume y se juzga.