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  La estética de lo imperfecto y su atractivo silencioso Durante mucho tiempo se nos enseñó a buscar la perfección: líneas limpias, finales cerrados, resultados impecables. Sin embargo, existe una belleza persistente en lo imperfecto, una que no grita, pero permanece. Esa estética, a menudo pasada por alto, conecta con algo profundamente humano. Lo imperfecto transmite verdad. Un objeto desgastado, una voz que se quiebra, una obra inacabada revelan proceso, tiempo y experiencia. No intentan ocultar sus fallas; las integran. En un mundo saturado de filtros y correcciones, estas imperfecciones funcionan como puntos de anclaje a lo real. En el arte, lo imperfecto invita a la participación. El espectador completa lo que falta, interpreta lo que no está dicho. Esa apertura genera una conexión más activa, menos pasiva. La obra no se impone, dialoga. También hay una dimensión emocional. La imperfección ofrece consuelo, porque nos recuerda que no todo tiene que estar resuelto par...

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La Nostalgia Cotidiana: Por Qué Extrañamos Momentos que Aún Existen.

La nostalgia no siempre se dirige al pasado lejano. A veces extrañamos cosas que siguen ahí: una canción que aún suena, una calle que recorremos todos los días, una rutina que no ha cambiado demasiado. Esa nostalgia cotidiana aparece cuando nos damos cuenta de que el tiempo avanza incluso dentro de lo familiar, transformando silenciosamente lo que creíamos permanente.

Extrañar lo que aún existe tiene que ver con la conciencia del cambio. Sabemos que ese momento no se repetirá de la misma manera, aunque vuelva a ocurrir. Las personas cambian, nosotros cambiamos, y con ello la forma en que vivimos esas experiencias. La nostalgia se convierte entonces en una forma de reconocer el valor del presente.

Este sentimiento no es necesariamente triste. Puede ser suave, casi dulce, como una luz cálida al final del día. Nos invita a detenernos, a observar con más atención y a agradecer lo que todavía tenemos antes de que se transforme del todo.

La nostalgia cotidiana nos recuerda que vivir también es despedirse constantemente de versiones anteriores de nosotros mismos. Y quizás, al aceptar eso, aprendemos a estar más presentes, sabiendo que el ahora también será, algún día, un recuerdo que añoraremos.