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El Susurro de las Ciudades Nocturnas La noche tiene un modo particular de transformar las ciudades. Cuando el sol se esconde, las avenidas, los parques y los edificios cobran una identidad distinta, como si despertara una versión más íntima del lugar. En muchos sentidos, explorar una ciudad de noche es acercarse a su respiración más profunda, a ese pulso silencioso que queda fuera de las postales turísticas. Una ciudad nocturna cuenta historias diferentes: las luces artificiales reemplazan al sol, los sonidos se vuelven más definidos y la imaginación se enciende con nuevas posibilidades. Es un territorio donde la rutina se disuelve y aparece un paisaje que solo existe durante unas horas. Caminar por una ciudad al caer la noche significa redescubrir lo conocido. El café que de día es un hervidero de conversaciones se vuelve una isla de calma; la plaza donde juegan los niños se transforma en un refugio para quienes buscan un momento de contemplación; incluso los edificios parecen ...

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El tiempo en los sueños: ¿vivimos horas en segundos?

Dormimos aproximadamente un tercio de nuestra vida. Pero durante ese tiempo, especialmente cuando soñamos, algo extraño sucede: las leyes del tiempo parecen diluirse, doblarse, expandirse. ¿Cuántas veces has tenido un sueño tan largo y complejo que parece haber durado horas… solo para despertar y descubrir que dormiste apenas unos minutos? La percepción del tiempo mientras soñamos ha sido objeto de fascinación tanto para científicos como para artistas. Y aunque aún quedan misterios por resolver, la ciencia tiene algunas respuestas que nos acercan a comprender esta extraña distorsión.

La mayoría de nuestros sueños ocurren durante la fase REM (movimiento ocular rápido), que se repite varias veces durante el ciclo de sueño y se intensifica a medida que la noche avanza. Durante la fase REM, el cerebro está casi tan activo como cuando estamos despiertos: las neuronas se disparan con rapidez, las áreas visuales se iluminan, y la corteza prefrontal (que regula la lógica y la razón) disminuye su actividad.

Esto crea el entorno perfecto para la creatividad sin restricciones, pero también para la alteración del tiempo. Sin la “lógica” que impone el cerebro consciente, el sentido del reloj desaparece, permitiéndonos vivir narrativas que parecen extenderse por días o semanas en apenas segundos.

Esta es una de las preguntas más intrigantes. Aunque desde nuestra perspectiva de vigilia los sueños suelen sentirse largos, la mayoría duran entre 5 y 20 minutos. Sin embargo, en el estado onírico, la duración percibida puede ser completamente distinta. Algunos estudios indican que los sueños tienden a desarrollarse a un ritmo “realista” en relación con el tiempo externo, pero no siempre.

Hay casos en los que el soñador experimenta lo que parece ser una película completa de dos horas, cuando solo han pasado 5 minutos. Este efecto puede estar relacionado con la forma en que el cerebro construye las narrativas oníricas: no en tiempo real, sino a través de fragmentos, saltos temporales, recuerdos distorsionados y condensación de eventos.

Una de las formas en que los científicos han investigado la percepción del tiempo en los sueños es a través del sueño lúcido: la capacidad de estar consciente dentro del sueño. En estos casos, los soñadores pueden seguir instrucciones previamente pactadas en estado de vigilia, como mover los ojos de una forma específica o contar hasta diez.

Los resultados muestran que, si bien la percepción del tiempo durante la acción soñada suele ser bastante precisa (por ejemplo, contar diez segundos soñados tarda casi lo mismo que hacerlo despierto), hay otras tareas mentales complejas que se experimentan como más lentas o más largas. Esto sugiere que, si bien el cerebro puede mantener cierto ritmo lógico dentro del sueño, también tiene la capacidad de manipularlo según el contenido emocional o simbólico del sueño.