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Katy Perry revive uno de sus grandes clásicos: “The One That Got Away” alcanza un nuevo peak en Spotify

Hay canciones que tienen una segunda vida y luego está lo que está ocurriendo con “The One That Got Away” de Katy Perry . Más de una década después de su lanzamiento original, el tema continúa creciendo en Spotify y acaba de conseguir algo que habría resultado difícil de imaginar cuando apareció por primera vez: alcanzó un nuevo máximo histórico de #4 en el ranking global diario de la plataforma . La canción avanzó tres posiciones y registró 3,274 millones de reproducciones durante su jornada más reciente, instalándose oficialmente entre las cinco canciones más escuchadas del mundo en Spotify. Sí, estamos hablando de una canción lanzada originalmente en 2011. “The One That Got Away” forma parte de Teenage Dream , el tercer álbum de estudio de Katy Perry y uno de los proyectos pop más exitosos de su generación. Dentro de un disco cargado de enormes sencillos como “California Gurls”, “Teenage Dream”, “Firework”, “E.T.” y “Last Friday Night (T.G.I.F.)”, la canción siempre ocupó un espaci...

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El silencio: el lenguaje que también comunica

En una época donde la palabra hablada y escrita inunda cada espacio, el silencio parece ser un territorio incómodo. Cuando conversamos y, de pronto, la charla se detiene, sentimos la urgencia de llenarla con cualquier frase, gesto o sonido. Sin embargo, el silencio no es vacío. Es un lenguaje en sí mismo, una forma de comunicación profunda que, bien comprendida, fortalece los vínculos humanos.

En muchas culturas orientales, el silencio es visto como un componente natural de la comunicación. No es un vacío que interrumpe, sino un espacio que permite asimilar lo que se dice y encontrar la respuesta adecuada. En Japón, por ejemplo, el silencio en una reunión o en una conversación es signo de respeto y reflexión. Se entiende que quien guarda silencio está considerando con cuidado las palabras de su interlocutor antes de responder.

En Occidente, en cambio, el silencio suele generar incomodidad. Se interpreta como falta de interés, de ideas o de participación. Sin embargo, no siempre es así. A veces, el silencio es simplemente el tiempo que la mente necesita para procesar emociones o pensamientos. Un amigo que guarda silencio cuando escuchas tu dolor no está ausente, está ofreciéndote su presencia sin invadirte con soluciones que no necesitas.

El silencio también es consuelo. Cuando alguien está en duelo, muchas palabras sobran. Decir “estoy aquí” con un abrazo o una mirada puede ser más poderoso que cualquier discurso. El silencio compartido en esos momentos es un refugio: ambas personas se encuentran en un espacio donde no es necesario explicar nada, donde el dolor puede existir sin ser juzgado ni interrumpido.

Por otra parte, el silencio es un recurso poderoso en los discursos y la escritura. Una pausa bien colocada en una charla pública puede enfatizar una idea mucho más que un cambio de tono. Los grandes oradores saben utilizar el silencio para que sus palabras resuenen. La ausencia momentánea de sonido obliga a la audiencia a enfocarse, a sentir el peso de lo dicho, a anticipar lo que vendrá. Es una herramienta retórica y emocional.

En las relaciones de pareja, el silencio tiene múltiples caras. Puede ser ternura: estar juntos sin hablar y sentirse en paz. Puede ser incomodidad: cuando hay algo no dicho que se instala como un muro. O puede ser distancia: cuando las palabras ya no nacen porque el vínculo está desgastado. Aprender a leer los silencios es tan importante como escuchar las palabras. Preguntar “¿por qué estás callado?” no siempre significa interrumpir, sino mostrar interés por el mundo interior del otro.

Sin embargo, no todos los silencios son nutritivos. Hay silencios impuestos por el miedo, por la vergüenza o por la censura. Callar ante una injusticia no es lo mismo que guardar silencio para reflexionar. Hay silencios que duelen porque encierran palabras que no pueden salir, y silencios que sanan porque protegen lo que aún no está listo para decirse. Aprender a distinguirlos es clave para una vida emocional saludable.

El silencio también es vital en la creatividad. Muchas ideas nacen en espacios silenciosos, cuando la mente no está ocupada en responder mensajes o escuchar estímulos externos. Es en la ducha, en un paseo solitario o mientras miramos por la ventana en silencio cuando surgen las mejores intuiciones. El ruido constante, en cambio, aturde la imaginación y no deja espacio para que crezcan pensamientos originales.

Por eso, cultivar el silencio como parte de la comunicación y la vida diaria es un acto de inteligencia y sensibilidad. No siempre debemos responder rápido ni llenar cada pausa con palabras. A veces, el mejor regalo que podemos darle a otro es nuestra escucha silenciosa y atenta. Y el mejor regalo que podemos darnos a nosotros mismos es ese momento callado donde la mente y el corazón pueden escucharse sin distracciones.