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  La estética de lo imperfecto y su atractivo silencioso Durante mucho tiempo se nos enseñó a buscar la perfección: líneas limpias, finales cerrados, resultados impecables. Sin embargo, existe una belleza persistente en lo imperfecto, una que no grita, pero permanece. Esa estética, a menudo pasada por alto, conecta con algo profundamente humano. Lo imperfecto transmite verdad. Un objeto desgastado, una voz que se quiebra, una obra inacabada revelan proceso, tiempo y experiencia. No intentan ocultar sus fallas; las integran. En un mundo saturado de filtros y correcciones, estas imperfecciones funcionan como puntos de anclaje a lo real. En el arte, lo imperfecto invita a la participación. El espectador completa lo que falta, interpreta lo que no está dicho. Esa apertura genera una conexión más activa, menos pasiva. La obra no se impone, dialoga. También hay una dimensión emocional. La imperfección ofrece consuelo, porque nos recuerda que no todo tiene que estar resuelto par...

ML - 747 - UNA TU Y UNA YO







 


La importancia de la salud mental en la sociedad actual

En las últimas décadas, la salud mental ha cobrado una relevancia creciente en el discurso público, rompiendo estigmas y generando conciencia sobre su impacto en la calidad de vida. A diferencia de lo que ocurría en el pasado, cuando los trastornos mentales eran invisibilizados o malinterpretados, hoy se reconoce que la salud mental es tan importante como la salud física y que ambas están profundamente conectadas.

La Organización Mundial de la Salud define la salud mental como un estado de bienestar en el cual la persona puede hacer frente al estrés normal de la vida, trabajar productivamente y contribuir a su comunidad. No se trata simplemente de la ausencia de enfermedades mentales, sino de un equilibrio emocional, psicológico y social.

Vivimos en una época marcada por el estrés, la incertidumbre y la hiperconectividad. Las presiones laborales, los problemas económicos, la soledad, el uso excesivo de redes sociales y los cambios sociales acelerados son solo algunos de los factores que afectan nuestra estabilidad emocional. La ansiedad y la depresión, por ejemplo, se han convertido en los trastornos mentales más comunes a nivel mundial, afectando a millones de personas de todas las edades.

Afortunadamente, cada vez hay más recursos disponibles para atender estos desafíos. La terapia psicológica, el acompañamiento psiquiátrico, los grupos de apoyo y las campañas de concientización están ayudando a derribar barreras y acercar la ayuda a quienes la necesitan. Además, muchas empresas y centros educativos están incorporando programas de bienestar emocional como parte de su estructura.

Hablar de salud mental ya no debe ser un tabú. Es un acto de valentía, de autocuidado y de responsabilidad colectiva. Solo al reconocer su importancia podremos construir una sociedad más empática, saludable y resiliente.